12 de agosto de 2026
Cómo preparo una sesión editorial
Cada sesión editorial arranca semanas antes del día del disparo, normalmente con una llamada o un brief por email donde intento entender qué historia quiere contar el equipo, no solo qué ropa hay que fotografiar.
Preparo un moodboard corto: referencias de luz, de paleta y de postura, nunca más de diez imágenes para no diluir la idea. Con eso hablo con estilismo y producción para cerrar localización y horario según la luz que necesito.
El día de la sesión llego con al menos una hora de margen para medir la luz disponible y montar el equipo con calma. Prefiero improvisar sobre un plan sólido que planificar sobre la marcha.
En postproducción edito primero una selección corta —entre 15 y 20 imágenes— y solo después reviso el resto del carrete. Así evito que el cansancio de revisar cientos de fotos afecte al criterio de las mejores tomas.